MANIFIESTO ECOLIBERTARIO SOBRE LA ERODIVERSIDAD
LA DIVERSIDAD NOS DEFINE, ES MÁS QUE UN DERECHO, ES VOLUNTAD DE VIDA
LA DIVERSIDAD NOS DEFINE, ES MÁS QUE UN DERECHO, ES VOLUNTAD DE VIDA
(Una propuesta...)
Durante siglos hemos vivido bajo la tutela de instituciones que se amparan en prejuicios ajenos para imponernos estilos de vida antinaturales. Son quinientos años desde que bajo el imperio de la cruz y la espada – unidas en un solo objeto de adoración, al que bastaba con invertir para mostrar el reverso de su sentido – fuimos expatriados en nuestra propia tierra, nos calzaron ropas inapropiadas para nuestros climas, nos hicieron olvidar nuestras costumbres que están ligadas a la tierra nuestra y nos hicieron creer que las suyas eran las únicas posibles, nos quitaron el alimento sano de nuestras bocas para darnos otros cuya distribución hasta hoy controlan, pisotearon nuestras tierras hasta volverlas duras y difíciles, destruyeron nuestros bosques y nos dejaron sin el agua que retienen y la sombra que da vida, violaron a nuestras madres y de esas uniones bastardos y bastardas nacimos, se introdujeron en nuestros dormitorios y se niegan a salir de allí vigilando lo que con nuestro cuerpo libremente queremos disponer.
Nosotros, militantes ecolibertarios decimos que basta ya. Y contra las leyes contranatura que impiden la libre expresión de nuestro ser, la libre manifestación de nuestros sueños, de nuestros cuerpos, de nuestra vida sana en la tierra nuestra, ante las normas y costumbres que aplastan la libre expresión de nuestros afectos, insurgimos afirmando la diversidad como fundamento de la vida, en todos los espacios y resquicios del tramado complejo de la existencia.
Nosotros, militantes ecolibertarios de la diversidad reclamamos que salgan los inquisidores de nuestros dormitorios, decimos que nuestra vida afectiva no es un tema simple de derechos sino que de afirmación de la vida, de necesidad perentoria para el buen vivir, lo que supone diversidad de respuestas ante las necesidades de adecuación diversas que la tierra inmensa nos propone.
Nosotros, militantes ecolibertarios de la diversidad exigimos respeto a lo que fuimos, a lo que somos y lo que seremos, como parte indisoluble de la comunidad humana donde nuestros deseos y nuestros sueños son tan válidos e importantes como los de todos los que aportamos a la sostenibilidad de la madre tierra.
Nosotros, militantes ecolibertarios de la diversidad afirmamos que la madre tierra sabe regular sus procesos de vida para mantener el equilibrio necesario y que la sexualidad cumple roles que van más allá de la procreación, pues son vehículo para la expresión de los afectos, la transmisión de calor y alegría entre todos los animales, incluyendo al animal humano, contribuyendo de esa manera a armonizar las relaciones interpersonales. Y que en ese proceso, la diversidad también se manifiesta aportando al control natural regulatorio de la población y, por ende, al menor consumo de fuentes de vida.
Nosotros, militantes ecolibertarios de la diversidad nos declaramos enemigos y enemigas de todos los que atenten contra la vida en nuestro planeta. Y afirmamos que aquellos que se oponen a todo lo que afirma la estabilidad de las emociones y la armonía en el tramado complejo de la vida, son nuestros adversarios. Y es contra el orden que nos imponen que insurgimos con energía.
No estamos para reclamar derechos, los derechos ya nos lo dio la madre tierra y son de todos. Nos expresamos para asumir el lugar que nos corresponde, el lugar que es nuestro sin objeción alguna.
Reconocemos que existen definiciones y autodefiniciones sexuales diversas como las de heterosexualidad, homosexualidad, lesbianismo y bisexualidad, y de igual manera reconocemos que existen las llamadas ‘identidades de género’ múltiples generadas por el sistema, las que debemos abolir como objetivo final del desarrollo de un proceso mayor de conciencia de la sociedad. Pero en relación a toda esta gama de definiciones sexuales e identidades de género que se suelen usar en la normalidad impuesta por Occidente, declaramos que las asumimos como provisionales tan solo con la finalidad de tender un lazo con todos nuestros hermanos y hermanas que son perseguidos o discriminados por vivir su afectividad de la manera que les place y necesitan.
Sin embargo – esencialmente – insurgimos contra apelativos o clasificaciones que pretenden arrinconarnos como parte de algún sector señalado o fiscalizado y que buscan aislarnos en guetos, fuera de una vida integrada a toda sociedad. Y llamamos a nuestros hermanos y hermanas que se afirman en colectivos con denominaciones excluyentes, a que se unan en un solo abrazo con todos y todas, sin pretensiones de exclusividad, por la voluntad de ser nosotros y nosotras, como queremos, como deseamos, como es necesario.
Nosotros, militantes ecolibertarios decimos que basta ya. Y contra las leyes contranatura que impiden la libre expresión de nuestro ser, la libre manifestación de nuestros sueños, de nuestros cuerpos, de nuestra vida sana en la tierra nuestra, ante las normas y costumbres que aplastan la libre expresión de nuestros afectos, insurgimos afirmando la diversidad como fundamento de la vida, en todos los espacios y resquicios del tramado complejo de la existencia.
Nosotros, militantes ecolibertarios de la diversidad reclamamos que salgan los inquisidores de nuestros dormitorios, decimos que nuestra vida afectiva no es un tema simple de derechos sino que de afirmación de la vida, de necesidad perentoria para el buen vivir, lo que supone diversidad de respuestas ante las necesidades de adecuación diversas que la tierra inmensa nos propone.
Nosotros, militantes ecolibertarios de la diversidad exigimos respeto a lo que fuimos, a lo que somos y lo que seremos, como parte indisoluble de la comunidad humana donde nuestros deseos y nuestros sueños son tan válidos e importantes como los de todos los que aportamos a la sostenibilidad de la madre tierra.
Nosotros, militantes ecolibertarios de la diversidad afirmamos que la madre tierra sabe regular sus procesos de vida para mantener el equilibrio necesario y que la sexualidad cumple roles que van más allá de la procreación, pues son vehículo para la expresión de los afectos, la transmisión de calor y alegría entre todos los animales, incluyendo al animal humano, contribuyendo de esa manera a armonizar las relaciones interpersonales. Y que en ese proceso, la diversidad también se manifiesta aportando al control natural regulatorio de la población y, por ende, al menor consumo de fuentes de vida.
Nosotros, militantes ecolibertarios de la diversidad nos declaramos enemigos y enemigas de todos los que atenten contra la vida en nuestro planeta. Y afirmamos que aquellos que se oponen a todo lo que afirma la estabilidad de las emociones y la armonía en el tramado complejo de la vida, son nuestros adversarios. Y es contra el orden que nos imponen que insurgimos con energía.
No estamos para reclamar derechos, los derechos ya nos lo dio la madre tierra y son de todos. Nos expresamos para asumir el lugar que nos corresponde, el lugar que es nuestro sin objeción alguna.
Reconocemos que existen definiciones y autodefiniciones sexuales diversas como las de heterosexualidad, homosexualidad, lesbianismo y bisexualidad, y de igual manera reconocemos que existen las llamadas ‘identidades de género’ múltiples generadas por el sistema, las que debemos abolir como objetivo final del desarrollo de un proceso mayor de conciencia de la sociedad. Pero en relación a toda esta gama de definiciones sexuales e identidades de género que se suelen usar en la normalidad impuesta por Occidente, declaramos que las asumimos como provisionales tan solo con la finalidad de tender un lazo con todos nuestros hermanos y hermanas que son perseguidos o discriminados por vivir su afectividad de la manera que les place y necesitan.
Sin embargo – esencialmente – insurgimos contra apelativos o clasificaciones que pretenden arrinconarnos como parte de algún sector señalado o fiscalizado y que buscan aislarnos en guetos, fuera de una vida integrada a toda sociedad. Y llamamos a nuestros hermanos y hermanas que se afirman en colectivos con denominaciones excluyentes, a que se unan en un solo abrazo con todos y todas, sin pretensiones de exclusividad, por la voluntad de ser nosotros y nosotras, como queremos, como deseamos, como es necesario.
¡LA TIERRA ES DIVERSA, NADIE NOS LA ARREBATA!
¡SOMOS VOLUNTAD DE VIDA, DE ARMONÍA Y DE PAZ!
¡SOMOS NECESARIOS, SIN NOSOTROS Y NOSOTRAS NADA ES POSIBLE!

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