Sunday, July 17, 2011




LAS NOTICIAS MÁS IMPORTANTES Y CÓMO PREVENIRLAS

Por David Roca Basadre



La gran noticia, la más expectante en julio de 2011, para los pobladores de Corani, es que la temperatura ya está llegando a menos de 5º centígrados. Al menos, sin otra manera para medir que los huesos que se enfrían y el agua que se congela y la tierra que se endurece, ese es el acontecimiento que interesa más a los 3 mil 500 habitantes del pequeño distrito, en estos días de otro julio amenazador, no por algún cambio de gobierno, sino porque se puede morir el ganado, perder la cosecha y los hijos caer con pulmonía.
Los eventos climáticos son, pues, la noticia en Corani. Ninguna otra es más importante. Y es que la pobreza de las casas, las carencias de una posta de salud mal atendida, la distancia a centros poblados más equipados, hace de los efectos desproporcionados en su población un asunto de pavor.
Carabaya, donde queda Corani, en Puno está ubicado en el área del sur andino que concentra los más altos niveles de extrema pobreza del país, y desde siempre se ha visto afectada por fenómenos naturales extremos, lo que incluye sequías, heladas, tormentas de nieve, deslizamientos, terremotos e incendios forestales. Lo recurrente de estos eventos, ha generado situaciones de adversidad permanentes, con pérdida de capacidades e inestabilidad, debido a la dificultad para encontrar tiempos para recuperarse. Así, algunas comunidades de la zona, cuya economía depende de la agricultura de subsistencia, aún no se recuperan de la emergencia de junio de 2004, cuando las temperaturas cayeron de golpe por debajo de -25°C, con un enorme costo en vidas humanas, en ganado, y la ruina de cerca de 700 mil hectáreas de cultivos.


El ganado se congela...


Y sin embargo, en esa misma recurrencia de los eventos naturales está la respuesta para resolver de manera definitiva los problemas de Carabaya y de otros lugares de nuestro país. Porque al ser predecibles los eventos climáticos, al saber cuáles son las amenazas y al reconocerse las vulnerabilidades, se puede tomar precauciones para que los efectos sean menores, o ninguno. A esto se le llama gestión del riesgo de desastres. En suma, esas horribles escenas de niños puneños que cada año mueren de frío, hace tiempo que pudieron evitarse.
El tema no es solo de tragedia estacional. La laguna Palcacocha, que se encuentra sobre Huaraz, incrementó su nivel a 70 millones de metros cúbicos debido a la deglaciación producida por el cambio climático, y la posibilidad de desbordes es inminente: Huaraz podría desaparecer del mapa. Las obras de desagüe controlado de las aguas, que ayudarán a disminuir el nivel en un 50% están atrasadas a pesar de haberse declarado en emergencia a la laguna. El sistema de alerta temprana que debería involucrar al gobierno regional y a los gobiernos locales, aún no se implementa.







Rebalse de la laguna de Palcacocha



Ha sido recién en febrero de este año de 2011, sin embargo, que el gobierno saliente ha creado el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (SINAGERD), al interior de la Presidencia del Consejo de Ministros, aunque para atender un promedio de 4 mil 500 desastres – que es lo que contabilizó el INDECI en 2010, conservadoramente y con pocos recursos – destina para ello… 50 millones de soles como fondo de contingencia.
Es decir que si se repiten las cifras de 2010, con cerca de 800 mil damnificados, o 15 mil viviendas destruidas, o para prevenir que haya ese tipo de desastres por falta de atención mediante obras y movilización, el nuevo organismo va a tener que hacer terribles malabares. Pero, ojalá solo fuera por dinero: el artículo 9 de la ley 29664 que crea este organismo, no permite una real integración sino que crea burocracia adicional, segmentación de responsabilidades y la consecuente dilución del trabajo real que se debería desarrollar en el país.




Desastres de todo tipo y que se pueden evitar



Ya se va el señor que hasta ahora no soluciona lo de Pisco y el sur chico de Lima, que cuando había lluvias – las mismas siempre, predecibles siempre – en la sierra central, se iba de gira política por el norte, el señor que mandaba todos los años, ritualmente, a sus ministros a repartir frazaditas en el sur que se congelaba – sonriendo para la tele, claro – o hacía caridad para todo aquello que hubiera sido mejor prevenir, se va y deja el tema pendiente. Ese hueso que, porque no se muerde y no se atiende, mata centenas de personas en años normales, deja millones en pérdidas, y mucho más aún durante los años de los grandes eventos naturales y que, en estas tierras, son la parte de la que no se habla mucho de nuestra maravillosa mega-biodiversidad. Hasta que el cerro nos cae encima…
Aunque, obvio, esto no es un invento reciente y el guante le chanta a García Pérez como a los que antes estuvieron.
En la zona andina, tanto los factores climatológicos como oceanográficos interactúan para producir condiciones atmosféricas complicadísimas en estas tierras que habitamos. La diferencia es que, antes de la conquista y con 14 mil años de experiencia de vida por aquí, los antiguos habitantes habían logrado desarrollar formas bastante armónicas de instalarse y convivir con todo eso. (1) Y que hoy, poco a poco, son finalmente revalorizadas.
La noticia que esperan en Corani, pues, es aquella donde les digan que hay un señor en el gobierno que va a destinar recursos para evitar que el frío, que vendrá de todas maneras, les haga daño, y puedan vivir tranquilos allí donde viven, adecuando su cotidianeidad a las circunstancias climatológicas que no tienen por qué causar desastres. Esperan que coordinen con ellos sobre qué es lo que tienen que aportar para que todo eso sea realidad, porque la gestión del riesgo de desastres requiere altos niveles de movilización social.
Uno de los grandes anuncios que todos esperamos del nuevo gobierno, entonces, y no solo los hermanos de Corani, es que las coyunturas mediáticas no las midan los friajes y sequías, los derrumbes y huaycos, las lluvias ni, tampoco, los autobuses que se caen a los barrancos. Y que, con todos los recursos posibles, con una organización estatal y ciudadana adecuada, con el aporte de las nuevas tecnologías y también de los muy antiguos aprendizajes, el nuevo gobierno defina formas de vida armónicas en estas tierras, en las que todos tenemos derecho a vivir bien.
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Nota: El día 19 de julio 2011, culminando un mandato de cinco años iniciado en 2006, se anuncia recién el desarrollo de un mapa de vulnerabilidad física del Perú que debió hacerse hace mucho. Es de esperar que este trabajo sea continuado por el gobierno entrante, con la urgencia que reclama.

Vease el vínculo informativo al respecto:

http://www.minam.gob.pe/index.php?option=com_content&view=article&id=1195:minam-elabora-mapa-de-vulnerabilidad-fisica-del-peru&catid=1:noticias&Itemid=21
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(1) Es así que, por ejemplo, hacer grandes obras de ingeniería y no ponerles más que techos endebles, como se percibe en los restos arqueológicos, tiene todo el sentido del mundo si no quieres que el techo te caiga en la cabeza, lo que es muy posible por aquí. No instalarse en los valles, desarrollar técnicas de conservación de alimentos y zonas de cultivo en sentido vertical – como lo son los andenes – es totalmente comprensible si lo que buscas es garantizar alimentación, vida y seguridad, y quieres además evitar derrumbes o deslizamientos sobre tus zonas de vivienda y cultivo. Pero la conquista instaló un orden distinto, con otros objetivos e, indiferente al territorio, lo reorganizó para la extracción de minerales y su exportación. En eso estamos, ¡y proseguimos!

Friday, July 08, 2011




EL LADO PELUDO DEL MACHUPICHISMO


Por David Roca Basadre


“Hace días que veo que las moscas se frotan
las manos: deben estar tramando algo.”

Sofocleto



En una entrevista a Jean-Paul Sartre, confesó que en caso de incendio en el museo del Louvre no solo no rescataría del fuego a la famosa Mona Lisa, sino que él mismo la echaría a las llamas. Hablaba del desgaste, de las miradas y los usos excesivos, de la banalización y el mercantilismo desgastante. Del tedio, finalmente.
La anécdota viene a la memoria – como por casualidad – pensando en Machupicchu, y los festejos con fuego artificial por los cien años desde que el resto del mundo supiera sobre su existencia, y toda la crematística intención que los enciende.
No es posible evitar pensar – lejos de la borrachera machupichina – que más allá del valor intrínseco del sitio, en quién o quiénes se benefician del imponente monumento. “¿Dónde, cuándo, Machu Picchu?”, clamaba metafísico Martín Adán, “¡Este sabérmelo todo, y que no se sepa entero!”. Signo de otros tiempos: “¿cuánto hay, Machu Picchu?”, más pedestres y entre sonrisas en idiomas ajenos, es la pregunta de ahora, y luego ¿cuánto le toca a cada uno? Y no lo sabemos entero.
El poeta se revuelca en su tumba, y no entiende nada. Según ‘Artesanos del Mundo’, sobre mil euros que gasta cada turista cuando viaja, menos de 200 euros van al país de acogida. (1) Entre 1992 y 2008, el ingreso de turistas extranjeros a Machu Picchu ha crecido en ni más ni menos que 1450%. Hay un perfil de turista extranjero y nacional elaborado por Promperú, que explica que la mayoría de visitantes que llegan desde el exterior tienen “una buena educación, son cultos, ocupan cargos ejecutivos y la mitad de ellos tiene más de 34 años”. Según Promperú los turistas gastan 1,040 dólares diarios promedio en su estadía y se suelen quedar hasta 12 noches.
El turista de menos recursos, suele gastar 50 dólares diarios, sin contar alojamiento, que debe estar por los 20 dólares diarios. Amén de otros gastos y francachelas en la babel de idiomas que hoy camina por el Cusco.
Sin embargo, y es en casi todos los casos, los paquetes de viaje – pasajes, alojamientos, tours – los turistas los pagan mayormente en sus países de origen, y – entre los de más capacidad de gasto – una parte importante de las compras las hacen en centros de venta de artesanías y similares auspiciados por las mismas agencias u hoteles en que se alojan. Es natural pensar que un buen porcentaje de los ingresos de los inversionistas extranjeros – o limeños – son alojados por los interesados, en cuentas bancarias lejos del Cusco.
Cerca de la gran ciudadela que atrae todos los ojos (y fruiciones de mosca…) está la horrorosa ciudad de Aguas Calientes, hija de la desidia, del desorden, del afán de lucro y de todo lo que hace las delicias de un experto en gestión del riesgo de desastres en trabajo de campo: existe porque a lo mejor existe Dios. Según el mapa de inventario de peligros geológicos realizado por INGEMMET (Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico del Perú), existen allí 22 lugares proclives a deslizamientos, así como 12 zonas de derrumbes y 12 sectores de caídas de rocas y erosiones fluviales, en la margen derecho del río Urubamba. Sin embargo allí sigue, es lugar obligado para llegar a Machupicchu, y su fuerza ante toda razón – ante cualquier experiencia previa de peligro, como cuando el río amenaza – es la proliferación de negocios de todo tipo que sostienen la economía de grandes y medianos empresarios a los que nadie mueve.
Finalmente, la cumbre. La capacidad de carga que sugiere la UNESCO, en base a estudios técnicos, es de 2 mil 500 personas por día, pero según indica Mariana Mould de Pease, el acceso estaría llegando a las 6 mil personas por día. “¡No desciendas, Machu Picchu!”, y sin embargo. En 2001, un equipo de geólogos del Instituto de Investigación de Prevención de Desastres de la Universidad de Kioto, llevó a cabo una serie de estudios determinando que el suelo bajo la ciudadela de Machu Picchu se está moviendo. De acuerdo a los científicos japoneses, incluso algunas de las piezas de albañilería inca se están separando. (2)
Agregar a todo, que la empresa de tren que tiene el monopolio de acceso a Machu Picchu es objeto de quejas permanentes sin que nadie haga nada para remediarlo.
La fiesta de los millones, sin embargo, no puede parar. Por eso era preferible el centenario de un descubrimiento incluso negado por el mismo “descubridor” – que reconoció que el no indígena que llegó primero a Machupicchu, fue un hacendado mestizo de la zona – antes que la honda y trascendental figura de José María Arguedas.
Aquel que tocaba los antiguos muros cusqueños, siguiendo “su línea ondulante, imprevisible, como la de los ríos, en que se juntan los bloques de roca”, era del otro lado de la barrera, de los que miran los festejos de lejos. Expropiado Machu Picchu por miles de rostros diferentes que han cambiado la antigua plaza por otra llena de franquicias de comida extranjera, con salas de baile que marginan por el color de la piel a los propios cusqueños, ese Arguedas era un invitado indeseable. ¡Qué el ministro haga la finta de sus homenajes por otro lado!
Así, a pocos pasos del fastuoso Hotel Monasterio o del no menos imponente Hotel Libertador, en los colegios las carpetas son antiguas pero no bellas, sino apolilladas y tristes. Los hijos de la pobreza han aprendido a convivir con los turistas vendiendo todo tipo de diseños, dibujos, artesanías, quesos, y también eróticas genealogías imperiales que avivan el gusto y la lascivia de los turistas por lo exótico, puesto que obviamente no solo vienen por intereses culturales.
Y es que, según el INEI el departamento del Cusco alberga a 1 millón 066 mil 495 pobres, y se encuentra entre los departamentos más pobres del país. Y aunque algunos se llenen las bocas diciendo que finalmente la prosperidad turística alcanzará a todos, lo real es que la lógica del capital que invierte en este rubro hace imposible una verdadera distribución de la fiesta.
Lo que hay es lo que hay, y no habrá más. Y la fiesta, como son las grandes fiestas desde hace cerca de doscientos años, seguirá siendo de los otros, de los pocos, de los que mandan. Y el mestizaje será una alegoría que pretenden que es solo de piel, mientras la mercadería se despliega aparentemente inagotable. Solo aparentemente.
“¡No desciendas, Machu Picchu!, ¡No desciendas!... si bajas serás humano… No sepas…”. Pero bueno, nadie escucha a los poetas.

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(1) Citado por Serge Latouche en su “Petit traité de la décroissance sereine” – Editions Mille et Une Nuits – Paris, 2004 (Hay edición en español).

Sunday, July 03, 2011



MANIFIESTO ECOLIBERTARIO SOBRE LA ERODIVERSIDAD
LA DIVERSIDAD NOS DEFINE, ES MÁS QUE UN DERECHO, ES VOLUNTAD DE VIDA


(Una propuesta...)



Durante siglos hemos vivido bajo la tutela de instituciones que se amparan en prejuicios ajenos para imponernos estilos de vida antinaturales. Son quinientos años desde que bajo el imperio de la cruz y la espada – unidas en un solo objeto de adoración, al que bastaba con invertir para mostrar el reverso de su sentido – fuimos expatriados en nuestra propia tierra, nos calzaron ropas inapropiadas para nuestros climas, nos hicieron olvidar nuestras costumbres que están ligadas a la tierra nuestra y nos hicieron creer que las suyas eran las únicas posibles, nos quitaron el alimento sano de nuestras bocas para darnos otros cuya distribución hasta hoy controlan, pisotearon nuestras tierras hasta volverlas duras y difíciles, destruyeron nuestros bosques y nos dejaron sin el agua que retienen y la sombra que da vida, violaron a nuestras madres y de esas uniones bastardos y bastardas nacimos, se introdujeron en nuestros dormitorios y se niegan a salir de allí vigilando lo que con nuestro cuerpo libremente queremos disponer.
Nosotros, militantes ecolibertarios decimos que basta ya. Y contra las leyes contranatura que impiden la libre expresión de nuestro ser, la libre manifestación de nuestros sueños, de nuestros cuerpos, de nuestra vida sana en la tierra nuestra, ante las normas y costumbres que aplastan la libre expresión de nuestros afectos, insurgimos afirmando la diversidad como fundamento de la vida, en todos los espacios y resquicios del tramado complejo de la existencia.
Nosotros, militantes ecolibertarios de la diversidad reclamamos que salgan los inquisidores de nuestros dormitorios, decimos que nuestra vida afectiva no es un tema simple de derechos sino que de afirmación de la vida, de necesidad perentoria para el buen vivir, lo que supone diversidad de respuestas ante las necesidades de adecuación diversas que la tierra inmensa nos propone.
Nosotros, militantes ecolibertarios de la diversidad exigimos respeto a lo que fuimos, a lo que somos y lo que seremos, como parte indisoluble de la comunidad humana donde nuestros deseos y nuestros sueños son tan válidos e importantes como los de todos los que aportamos a la sostenibilidad de la madre tierra.
Nosotros, militantes ecolibertarios de la diversidad afirmamos que la madre tierra sabe regular sus procesos de vida para mantener el equilibrio necesario y que la sexualidad cumple roles que van más allá de la procreación, pues son vehículo para la expresión de los afectos, la transmisión de calor y alegría entre todos los animales, incluyendo al animal humano, contribuyendo de esa manera a armonizar las relaciones interpersonales. Y que en ese proceso, la diversidad también se manifiesta aportando al control natural regulatorio de la población y, por ende, al menor consumo de fuentes de vida.
Nosotros, militantes ecolibertarios de la diversidad nos declaramos enemigos y enemigas de todos los que atenten contra la vida en nuestro planeta. Y afirmamos que aquellos que se oponen a todo lo que afirma la estabilidad de las emociones y la armonía en el tramado complejo de la vida, son nuestros adversarios. Y es contra el orden que nos imponen que insurgimos con energía.
No estamos para reclamar derechos, los derechos ya nos lo dio la madre tierra y son de todos. Nos expresamos para asumir el lugar que nos corresponde, el lugar que es nuestro sin objeción alguna.
Reconocemos que existen definiciones y autodefiniciones sexuales diversas como las de heterosexualidad, homosexualidad, lesbianismo y bisexualidad, y de igual manera reconocemos que existen las llamadas ‘identidades de género’ múltiples generadas por el sistema, las que debemos abolir como objetivo final del desarrollo de un proceso mayor de conciencia de la sociedad. Pero en relación a toda esta gama de definiciones sexuales e identidades de género que se suelen usar en la normalidad impuesta por Occidente, declaramos que las asumimos como provisionales tan solo con la finalidad de tender un lazo con todos nuestros hermanos y hermanas que son perseguidos o discriminados por vivir su afectividad de la manera que les place y necesitan.
Sin embargo – esencialmente – insurgimos contra apelativos o clasificaciones que pretenden arrinconarnos como parte de algún sector señalado o fiscalizado y que buscan aislarnos en guetos, fuera de una vida integrada a toda sociedad. Y llamamos a nuestros hermanos y hermanas que se afirman en colectivos con denominaciones excluyentes, a que se unan en un solo abrazo con todos y todas, sin pretensiones de exclusividad, por la voluntad de ser nosotros y nosotras, como queremos, como deseamos, como es necesario.


¡LA TIERRA ES DIVERSA, NADIE NOS LA ARREBATA!
¡SOMOS VOLUNTAD DE VIDA, DE ARMONÍA Y DE PAZ!
¡SOMOS NECESARIOS, SIN NOSOTROS Y NOSOTRAS NADA ES POSIBLE!




Wednesday, June 15, 2011

























CARTA DE HUGO BLANCO A


LOS HERMANOS AIMARAS



A los hermanos aimaras: Gracias

Gracias por defender el medio ambiente, para mí, para todos los peruanos, para toda la humanidad.


Gracias por defenderlo contra la voracidad de gran capital que lo ataca cada día más en muchas formas.


Gracias por no amedrentarse ante el gobierno asesino que defiende a sus amos matando peruanos.

El gran capital multinacional, en su voracidad de ganar cada día más y más millones, ataca en muchas formas a la Madre Naturaleza: la ataca con el calentamiento global producido por la emisión de gases de invernadero de las grandes industrias, lo que calientan el aire cada vez más, haciendo que los hielos de los polos y las nieves de las cordilleras se disuelvan, que aumente el agua del mar tragando islas e inundando costas, desapareciendo arroyos, adelgazando ríos.


De vez en cuando se reúnen los grandes calentadores del mundo para tratar el tema como lo hicieron en Copenhague donde no acordaron disminuir el calentamiento ni un solo grado. Peor en Cancún donde además de no acordar rebajar ni un solo grado el calentamiento acordaron convertir el aire en mercancía y desalojar de los bosques a las poblaciones indígenas a los que protegieron durante milenios.



Ese calentamiento produce grandes desarreglos climáticos, veranos más calientes e inviernos más fríos. Produce inundaciones como en Pakistán donde se inundó la cuarta parte del territorio, o como el diluvio del Cusco que hizo que un río de barro atravesara la población de Zurite, durante semanas y mató grandes extensiones de cultivos campesinos. Produce huracanes como el Katrina que destrozó Nueva Orleans en Estados Unidos.


Cuanto más avance el calentamiento que los capitalistas no acuerdan detener ni disminuir, los desastres que ellos nos dicen que son “naturales”, serán cada día mayores, hasta que llegue la extinción de la especie humana, como ya se están extinguiendo especies animales y vegetales.


Otra forma de ataque es la que ahora ustedes valientemente están combatiendo: La minería a cielo abierto que destruye montañas para sacar oro u otros metales. Para hacerlo, roba el agua de la agricultura y la envenena.


Otro ataque es la construcción de hidroeléctricas que quitan el agua de la agricultura como la que pretenden hacer en Salkapukara, Canchis, Cusco o la que pensaban hacer en Inambari afectando tres departamentos y expulsando miles de indígenas y campesinos de sus viviendas y cultivos. Gracias a los hermanos de Carabaya el gobierno sirviente del gran capital, retrocedió.


Una forma más de ataque es la agroindustria, en manos de grandes capitales, que roba agua de la pequeña agricultura como sucedió con la del Colca en Arequipa y ahora pretenden robar a Espinar del Cusco. Roba el sagrado líquido para cultivos como espárragos y alcachofas que absorben mucha agua y no alimentan a los peruanos, van a los Estados Unidos y llenan de dinero los bolsillos de las empresas agroindustriales que matan el suelo con el uso intensivo de agroquímicos (fertilizantes, insecticidas, herbicidas).


Hay muchos otros ataques más, como la pesca de arrastre o las fábricas de harina de pescado en Chimbote.


Hasta hoy los gobiernos han actuado de sirvientes de este ataque. Tienen la desvergüenza de montar procesos judiciales contra los defensores de la naturaleza como ahora lo están haciendo con vuestros representantes.


Los grandes capitalistas depredadores usan en contra del pueblo que se defiende de la depredación: Policía, Ejército, Poder Judicial, la gran prensa manejada por ellos, etc.




Con su dinero compran todo eso para continuar atacando el medio ambiente y matar y encarcelar a quienes se oponen a sus crímenes. Por supuesto lo hacen en nombre del “progreso”, de la “ley”, del “orden”.


Ese “progreso” es un progreso hacia la falta de agua, hacia la muerte de la naturaleza y la futura extinción de la humanidad. ¡No necesitamos ni queremos ese “progreso”!


Afortunadamente los pueblos se resisten a la depredación Como lo ha hecho y ha triunfado Tambogrande en Piura. Como lo han hecho Ayabaca y Huancabamba con el plebiscito que gritó: “¡Vida sí, mina no!”, como lo ha hecho hace poco Cocachacra en Islay, Arequipa, donde Alan García ordenó asesinar 3 personas y herir 50. Como lo hicieron los hermanos awajun y wampis en Bagua donde por orden de Alan asesinaron alrededor de 200 hermanos, no 10 como dicen las cifras oficiales.


El ataque del gran capital multinacional a la naturaleza no es sólo en el Perú, es en todo el mundo. La resistencia de los pueblos también es mundial. Los indígenas panameños, bloqueando la carretera panamericana hicieron retroceder la legislación pro-minera. Nuestros hermanos mapuches luchan valientemente en Chile y Argentina. En Estados Unidos nuestros hermanos navajos luchan contra la minería de uranio en el Gran Cañón del Colorado. Los indígenas dongria condh de la India lograron impedir el ataque minero a su montaña sagrada.


Desgraciadamente estas luchas son sólo regionales, no es toda la población de un país la que protesta contra este ataque. Hasta ahora eso sucede en el Perú.


Sin embargo la lucha en defensa de la naturaleza se está extendiendo: Ha entrado una cabalgata a Montevideo, capital del Uruguay, a protestar contra el ataque a la naturaleza.


En Santiago de Chile y las principales ciudades de ese país, el mes pasado se realizaron gigantescas manifestaciones en protesta contra el proyecto hidroeléctrico en la Patagonia, que queda cerca al polo sur.


En Alemania, luego del desastre nuclear en Japón, las cadenas humanas han hecho retroceder a la Merkel quien ha prometido que en unos años más desaparecerá la energía atómica en ese país.


Anteayer y ayer la población italiana aprobó en un plebiscito que el agua no es una mercancía sino un servicio público y que no se privatizará. Además acordó: “Energía atómica ¡NO!”.


Nuestra tarea en el Perú es lograr que toda la población entienda que la defensa de la naturaleza es tarea de todos, pues a todos nos afecta su destrucción. Que el apoyo a vuestra lucha no es simplemente un acto solidario, sino una autodefensa de la población peruana en defensa de la naturaleza y por lo tanto de la existencia humana.


Ayer, cuando ustedes estaban frente al Ministerio de Energía y Minas, señores, supuestamente “cultos”, que pasaban en sus carros, les miraban con gesto desdeñoso, despectivo. Lo correcto era que se bajen de sus coches, se acerquen a ustedes y les digan “¡Gracias por luchar en defensa del derecho al agua de mis hijos y nietos!”.

Hermanos, es obligación vuestra y nuestra, educar a la población de nuestro país en que el deterioro a la naturaleza es un ataque a todos. Debemos contrarrestar las mentiras desparramadas por los grandes medios de comunicación al servicio de las grandes empresas que los sostienen.

¡Hagámoslo!



Hugo Blanco, 14 de junio de 2011

Thursday, June 17, 2010


EN TORNO AL DEBATE SOBRE 'PACHAMAMISMO'

(Antecedentes sobre esta carta se encuentran en los vínculos al final)



Carta de David Roca Basadre a Hugo Blanco



Compañero y hermano Hugo:
Me ha llegado por la lista de Tierra y Libertad tu artículo. Te diré que es fácil entender al señor Stefanoni. La matriz occidental de pensamiento domina incluso a los pensadores progresistas. Y el mal está allí, precisamente, en la matriz.
Te cuento que en estos últimos tiempos he estado leyendo con interés lo referente a lo que se llama gestión del riesgo de desastres, es decir la prevención para que por causa de fenómenos naturales inevitables, no sobrevengan desastres. Sabemos que eso de "desastres naturales", es un gran cuento, nunca son naturales. Sobrevienen, como en el caso del cambio climático, por causa de la mano del hombre o porque el ser humano - sobre todo de manera más invasiva desde hace 500 años, con la gran hegemonía occidental en el mundo - interfiere con la vida de la madre Tierra, nuestra Pachamama, o Gea, como la llamó el importante científico James Lovelock (luego de muchos siglos de que por acá ya la reconocieran como un solo ente donde todo está relacionado).
En este tema de gestión del riesgo de desastres que es apasionante descubrí que en nuestro territorio, donde siempre hubo mucho movimiento natural por causa de lo accidentado de nuestro territorio y su ubicación, estos eventos naturales - llámese sismos, huaycos, deslizamientos, inundaciones, fríos, etc. - nunca ocasionaron los desastres que ahora sí ocurren. Y eso era porque los que habitaban nuestro territorio antes de la conquista, habían organizado todo de manera que se previeran esas circunstancias. Por ejemplo, no se solía construir ni cultivar en los valles, para eso se ganaba las alturas, se construía andenes. Vivir y trabajar en las partes muy bajas era una locura: ¿cómo vas a ponerte en el camino de un derrumbe? Ellos sabían.
He leído también sobre los sicanes - a los que por mucho tiempo llamamos aquí la "cultura Lambayeque" y que ahora se conoce que era muy importante y se llama ahora para los historiadores "cultura Sicán"; allá en Ferreñafe están los edificios principales de un reino que cubría buena parte de la costa norte y hasta Ica, con grandes zonas serranas también. Ellos eran grandes orfebres, ellos enseñaron ese arte a todos los pueblos andinos y costeños. Y para la orfebrería se necesita fuego a muy alta temperatura, para que fundan los metales. Vivían en ese maravilloso ecosistema que se llama el bosque seco (como Pomac y otros) y que entonces cubría buena parte de la costa. ¡Todo un bosque de excelente madera como el algarrobo que da largo y ardiente fuego!, pero ellos preferían usar la bosta, las hojas y las ramas que caían de los árboles para su trabajo. Respetaban el bosque hasta ese extremo. ¿Estaban locos? No, locura hubiera sido cortar esos bosques. Y es que los bosques daban sombra en el calor tropical norteño, extraían el agua desde las profundidades para donarla a los demás seres vivos, atraían animales y proveían de frutos. Toda su fuerza provenía del bosque.
El hombre que vivía en nuestras tierras antes de la conquista no era superior a otros, porque todos los animales humanos somos una sola raza. Pero si había llegado a esta tierra nuestra con más de diez mil años de anticipación que otros y la había aprendido a conocer. Y hasta tenían todo organizado para prever posibles problemas con las cosechas. No hay literatura al respecto que no se maraville de esta capacidad para vivir sustentablemente. ¿Magia? No, era una civilización que - como todas - había aprendido por la experiencia y la reflexión luego de milenios de crecer y adaptarse al paisaje en que le tocó desarrollarse.
Cuando el hombre occidental llega a estas tierras nuestras en plan de conquista y por la fuerza de sus aceros, no entiende nada de lo que ve, y lo decodifica - lo interpreta - en función de lo que era para él normal en sus lugares de origen, que son diferentes: otro clima, otra historia. Además, venía a obtener metales y otros bienes para transportarlos a sus tierras. Desorganiza por eso todo lo que encuentra, para darle a la vida de los hombres y mujeres el sentido de abastecer a la metrópoli conquistadora (como vemos eso no ha cambiado hasta ahora, seguimos exportando todo lo que tenemos y dando más a los que desde entonces consumen mucho, debido a lo que obtienen de otros lugares: su riqueza no sería posible sin lo que de nosotros obtienen, así funciona el sistema occidental, del que el capitalismo es solo la etapa reciente).
La cultura occidental - que hay que subrayar controla el pensamiento mundial desde hace 500 años - está en el origen del modelo de desarrollo al que el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático - (IPCC por sus siglas en inglés) reconoce como el responsable del gran problema que aqueja a la madre Tierra. Modelo de desarrollo extractivista, que aleja al hombre del resto de la naturaleza.
Mira este detalle: solo las lenguas occidentales distinguen entre "cultura" y "naturaleza", como si fueran distintos. Y es que para el hombre occidental la "naturaleza" es algo diferente del humano. Por eso, al mirarlo como algo externo, no reconoce la interrelación e interdependencia que hay entre todas las cosas, incluyendo a los seres vivos, y no tiene problemas en tomarlo como sea, arrasarlo, verlo sin respeto. En cambio, la mayoría de los hombres y mujeres no occidentales siempre han sabido que los animales humanos son un elemento más de la cadena alimenticia, que los unos no podemos vivir sin los otros, ni los animales, ni las plantas ni los otros elementos pueden vivir por separado sin reconocerse y solo utilizándose. Para los hombres y mujeres no occidentales, y para el hombre y la mujer andinos también, no hay "cultura" y "naturaleza", solo hay mundo. Solo hay la pachamama, que es un todo complejo, no un conjunto de cosas simples y dispersas y clasificadas. No estuvo mal analizar y clasificar para conocer, eso es un aporte de los occidentales, pero su utilitarismo, su desapego de todo lo que no era el animal humano, y a lo que llamaron desaprensivamente "naturaleza", les hizo pensar que de verdad la vida era un conjunto de cosas despegadas y clasificadas. Y como la mosca, se dedicaron a tener miles de ojos para muchas cosas dispersas, que no le dejaron ver el conjunto. Y por eso destruyen hasta ahora.
Es verdad que, desde Las Casas, ha habido - también los marxistas frente al capitalismo - gente que ha sabido responder a los abusos y excesos que se derivaban de todo ello y de esos procesos de acumulación a costa de las riquezas extraídas en las tierras de otros (y de las vidas de otros); es verdad que hubo quienes lucharon contra el racismo, que es otra invención occidental para tratar de justificar con falsa ciencia una pretendida superioridad de los más fuertes sobre los otros en base a simples apariencias y formas de pensar; es verdad que hubo quienes lucharon desde occidente por justicia social y aún los hay; pero todos quedaron limitados en su sanas, justas y respetables luchas y críticas por el lazo de la lengua que aprisiona sentidos, por las formas de pensamiento que son las mismas que las de los opresores. Como dice un interesante filósofo argentino - Walter Mignolo - era (es) como "un perro que se muerde la cola".
De esa manera también, cuando los occidentales sanos se dan cuenta de que su sistema está en el origen de mucha destrucción en el planeta, poco a poco van descubriendo los lazos que ligan a todas las cosas y descubren una nueva ciencia: la ecología. Un gran triunfo para ellos, y por eso los luchadores ambientales son nuestros grandes aliados en nuestras tierras.
Pero, ellos solamente han llegado luego de mucho esfuerzo, a lo que entre nosotros no se había perdido (salvo, claro, entre aquellos de nuestros hermanos que fueron criados en la civilización occidental que se enseña, muy autoritariamente, como si fuera la única posible).
Es viendo todo esto que hay que entender a este señor Stefanoni y sus bastante intolerantes comentarios. No debe sorprender leerlos. Aquello de lo que acusan a los musulmanes en los Estados Unidos - de ser fanáticos - es el mismo mal que han tenido siempre los occidentales y sus creencias (con las grandes excepciones que ya conocemos).
Hermano Hugo, no te afanes. Aquí sabemos, saben los indígenas que respetan a sus tradiciones y a su historia propia, saben ellos. Y con los hermanos de Occidente que ahora abren los ojos - como los ecosocialistas, por ejemplo - podremos formar la gran alianza para recuperar a la Madre Tierra, la Pachamama, o Gea como la llamó el sabio europeo, y vivir en paz en ella, con ella.
El socialismo que hemos soñado siempre, nacerá bajo sus dictados, bajo la necesidad de saber adecuarnos a una vida más racional en el planeta, donde ya no haya necesidad ni siquiera de hablar de derechos humanos, porque ya habremos aprendido que los derechos de la madre tierra abarcan a los derechos iguales de todos los que en ella cohabitan en armonía.
Un fraterno abrazo,

David

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Respuesta de Hugo Blanco a David Roca Basadre


David:
Que no te preocupe que yo me preocupe. Es cierto lo que dices, guardaré tu escrito.
A mí me interesa muy poco quién sea Stefanoni. o qué piensa. Reitero lo que dije en la segunda respuesta:
"El sistema, sabiendo el peligro que implica para él la extensión del respeto y solidaridad que estas luchas despiertan en los pueblos no indígenas del mundo, hace esfuerzos por combatirlo, apelando a los prejuicios sostenidos por él. No nos sorprende que así lo haga ni que la población domesticada por él nos desprecie."
Pero sí me alarmó cuando vi en páginas rebeldes de internet el artículo racista del “progresista” Stefanoni."
Lo que me preocupa es que gran parte, no sólo de los progresistas, sino también de los izquierdistas revolucionarios píensa pero no lo dice, muchas de las cosas de St. Es para ellos para quienes escribo. Te informo que mi primera respuesata fue traducida al inglés, al francés y al alemán y públicada en esos idiomas, lo que no hubiera sucedido ni de lejos si yo hubiera escrito un artículo sobre el tema; lo que sucede es que éste es un "debate" entre "progresistas" y por eso la gente le da importancia. Sé que lo que dices es cierto, sé que la gente occidental que está más lejos que los izquierdistas peruanos (que tampoco ven) no tiene por qué ser conciente de lo que dices. Sé que en Europa hay buenos revolucionarios a quienes respeto mucho, por eso una de mis tareas es explicarles pausadamente esas cosas, precisamente uno de los caminos es esta polémica y otro serán mis charlas en Inglaterra (me invitan los verdes de Inglaterra, que quieren que esté en su congreso), en Bélgica, en Cataluña y Madrid.
Entiendo que si es difícil de sacar de nuestras cabezas el eurocentrismo en que fuimos educados, será más difícil sacar de las suyas, entiendo que es un largo proceso y que mi tarea es empujar un poco para adelante sin desesperarme. Sé que no los convenceré, pero comenzarán a pensar el tema, nuevo para la mayor parte de ellos.
Me enviaron otra respuesta a Stefanoni muy interesante (referencia a escrito de Arturo Escobar - ver último link más abajo), en un terreno que no es el mío, pero que también lleva a que la gente, académica y corriente, piense en el asunto. Te lo envío como documento adjunto.

Un abrazo:

Hugo

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Links de referencia:

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=104803&titular=%C2%BFad%C3%B3ndenos-lleva-el-pachamamismo

http://www.servindi.org/actualidad/25665

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=106771

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=107493&titular=el-movimiento-ind%EDgena-lucha-por-un-cambio-de-sistema

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=106701&titular=%C2%BF%E2%80%9Dpacham%C3%A1micos%E2%80%9D-contra-%E2%80%9Cmod%C3%A9rnicos%E2%80%9D?

Tuesday, February 16, 2010


HOY, PARA SER SOCIALISTA HAY
QUE SER VERDE
Por David Roca Basadre


“En nuestra visión,
la crisis ecológica y la crisis de deterioro social están profundamente interrelacionadas y deben ser vistas como distintas manifestaciones de las mismas fuerzas estructurales. La primera se origina ampliamente en la industrialización rampante que desborda la capacidad de la Tierra para amortiguar y contener la desestabilización ecológica. La segunda se deriva de la forma de imperialismo conocida como globalización, con efectos desintegradores en las sociedades que encuentra a su paso.”
Michel Löwy – Joel Kovel
En “Manifiesto Ecosocialista”

“Yo antes luchaba por la justicia social.
Ahora lucho por la salvación de mi especie.”

Hugo Blanco Galdós
En coloquio sobre Ecopolítica - UNMSM



En una breve pero estupenda biografía de Karl Marx, escrita por un liberal honesto como lo fue Isaiah Berlin, este dice sobre su personaje: “Difería de los otros grandes ideólogos de su generación en que apelaba, por lo menos en su propia opinión, solo a la razón, a la inteligencia práctica, denunciando nada más que el error intelectual o la ceguera, insistiendo en que todo cuanto los hombres necesitan para saber cómo salvarse del caos en que están sumidos es procurar comprender su situación real, creyendo que una adecuada estimación del preciso equilibrio de fuerzas en la sociedad a la que los hombres pertenecen indicará por si misma la forma de vida que es racional perseguir. Marx denuncia el orden existente apelando no ya a los ideales, sino a la historia…”. (1)
La contundencia y fortaleza, durante décadas, del aporte marxiano se explica así, por una lectura de lo concreto que transcurría en su tiempo y su época, y en oposición a prejuicios morales, puramente éticos e incluso estéticos que marcaban, desde el idealismo de muy nobles y justas aspiraciones, a las corrientes contestatarias de su tiempo que, por ello mismo, no lograban el despliegue social al que aspiraban.
Obviamente las razones de Marx estaban influidas por la ciencia de su tiempo, por el medio y la época en que le tocó vivir, por los prejuicios y la historia de un siglo XIX europeo que no tiene mucho que ver con lo que hoy vivimos. Pero le ha tocado a Marx, junto con el enorme bagaje occidental llegado a nuestras playas y cielos nevados y bosques, instalarse intacto para que otros lean con sus gastados anteojos una historia que él mismo leería diferente, dotado como estaba de tanta agudeza para reconocer la historia presente.
A los marxistas entre nosotros les ocurre ante la historia real, algo parecido a lo que a los románticos idealistas europeos, llenos de buenos sentimientos y pureza ética, les ocurría ante los argumentos del viejo topo de la Biblioteca del Museo de Londres. La historia es impermeable a sus discursos tan ajenos, las mayorías poblacionales pasan a su lado y los miran como extraños, etéreos, partes de algún pasado interesante, soñador y bien intencionado, pero curiosamente incapaces de definir un destino, diseñar una sociedad futura, dibujar el socialismo más allá de la palabra misma.
Puesto que, efectivamente, se trata de diseño. Y así, los largos argumentos de los estudiosos y observadores de las luchas sociales se traban en el preciso momento en el que hay que definir a dónde vamos. Mudos.
¿Estatismo? Obviamente que la experiencia sombría de los países de la órbita soviética y su estrepitoso fracaso rechazan esta posibilidad.
¿Socialdemocracia? La experiencia de los países socialdemócratas europeos es interesante, pero… ¿no se han beneficiado igualmente – como todos los países del desarrollo capitalista – de la acumulación de recursos obtenidos a bajo precio en otros territorios, más allá de sus propias posibilidades? Ser equitativo con los suyos tiene su mérito, pero no a costa de los otros. Y, en todo caso, aquello ya no es posible para nosotros que no tendríamos otros para esquilmar.
¿Socialismo a la cubana? Es un socialismo de emergencia, con virtudes nacidas de la resistencia, pero grandes penurias para poder resistir. Por otro lado, nació con vocación de estatismo al que parece no haber renunciado. Logros innegables y admirables, pero… ¿es sostenible?
¿Socialismo chino? Aquí solo queda el nombre, como es claro. Ni siquiera hay una dependencia para planificar desarrollo y esta tarea ha quedado – como cualquier país capitalista – en manos del mercado. Cabe ver que todos los socialismos estalinistas terminaron en algo parecido.
¿Socialismo a lo Lula? No hay socialismo allí, ni proyecto de socialismo tampoco, obviamente, como no lo hubo con la Concertación en Chile, grandes administradores del sistema.
¿Socialismo del Siglo XXI? Difícil conciliar socialismo y poder personal centralizado al extremo, más allá de que haya habido empate entre movilizaciones sociales y un gobierno que ha hecho todo lo posible por controlar a esos movimientos sociales, restándoles autonomía. Por otro lado, millones de barriles de petróleo han llevado a alianzas con criminales como los gobernantes de Irán. ¿Esa realpolitk nos conviene como ejemplo? ¿Al margen de logros por ver, es sostenible un socialismo hecho de la dependencia de – contaminantes – combustibles fósiles?
¿Ecuador? Concentración de poder cada vez mayor en Correa, lógica de administración pragmática del sistema, con mayor vocación distributiva, como todos. Lo mejor de su gente y el apoyo del pueblo indígena ya lo abandonaron. Además, la palabra socialismo nunca brota de sus labios, si se dan cuenta.
¿Bolivia? Podría acercarse a un proceso real de transformación. Pero no puede uno convencerse del todo cuando avala – yendo contra todo lo proclamado – el uso de tierras para la explotación minera e hidrocarburífera. Hay, con todo en Bolivia, el rescate de la gran participación popular en un proceso que recién comienza, lo que lo convierte en la mayor proximidad hasta ahora a lo que podría ser un derrotero.
La tan repetida frase de José Carlos Mariátegui sobre hacer socialismo sin calco ni copia nos martilla el oído. Pero antes de pensar en ello, es necesario admitir el balance de fracaso, logros parciales, imposturas, o apenas por ver, de los diversos proyectos llamados, o autodenominados, socialistas. Y en lo que respecta al lenguaje, al subconsciente colectivo, admitir que desde hace ya dos décadas la idea socialista originaria, ha sufrido una enorme derrota ideológica de manos del neoliberalismo, del capitalismo rampante y existente que invade cada rincón de nuestras vidas.

Si no sabemos a dónde vamos, ¿cómo vamos?
Imaginar el futuro no es un ejercicio ocioso para un político. No debería serlo, al menos. Y hay allí dos caminos:
a. El de la pura imaginación que desarrolla mundos ideales, inalcanzables, pero que sintetizan todo aquello de bueno que uno desea alcanzar. Son ejemplo de esto los socialistas utópicos europeos de los siglos XVIII y XIX, pero antes en la misma tradición, los mundos creados por Moro o acaso la Nueva Atlántida de Bacon y otros similares. En nuestro continente, el País sin Mal que infatigablemente buscaron durante siglos los hermanos indígenas tupi guaraní es un bello ejemplo… Todo muy serio, parte de la necesidad humana de espantar al dolor, como en el mito del paraíso cristiano.
Pensamos sinceramente, y contra todo prejuicio, que en este rubro hay que colocar, hoy, a la sociedad socialista tal y como ha sido pensada hasta este momento, conservando implícitamente el argumento del socialismo científico, y donde se debería llegar a la equidad total sobre la base de la distribución de una inagotable riqueza, producto de la transformación de inagotables recursos. Es aquello de inagotables recursos – cuando sabemos que hay regiones del planeta que ya están muy por encima de la sostenibilidad posible – lo que hace utópica esta propuesta.
Pero hay más, comparte piso con el capitalismo en su confianza en un desarrollo de progreso lineal y de indudable mejoría en función de mayores bienes materiales, diferenciándose tan solo en que define canales y caminos más justos de redistribución. En términos prácticos, la consecuencia no menor es que se entabla – incluso a nivel de Estados y comunidades – una lucha por los recursos que permitirán la provisión de productos, de mercaderías finalmente, en clara confrontación, pero sobre los mismos términos de acuerdo de desarrollo con los representantes capitalistas; de allí, el salto a la negociación y a las concesiones, incluyendo la opción del pragmatismo para la administración del sistema, hay un paso que inevitablemente, suele darse.
b. El diseño de sociedad a partir de referentes históricos no deterministas, visibles, pero materialmente sustentables y medibles, es la segunda posibilidad. Para ello debemos tratar de reconocer en nuestra organización social el conjunto de sus necesidades materiales e inmateriales (afirmación en las identidades colectivas), las bases posibles de su sustento, la protección y conservación de los recursos de vida, el abastecimiento de energía renovable, las bondades del territorio y que promueven la posibilidad de buen vivir en él (huella ecológica propia) y también las interferencias ajenas que inciden en las carencias (huella ecológica ajena en el territorio propio), formas de control poblacional, las organizaciones económicas posibles – descentralizada, tipos de intercambio (tipos/formas variables de mercados), fortalecimiento de economías locales, etc. –, las posibilidades de autoabastecimiento material (alimentación, vivienda, etc.), tecnologías propias y apropiadas para un buen uso del territorio, reconocimiento de fenómenos climáticos recurrentes o posibles (incluyendo obviamente las variables con respecto al cambio climático), priorización de términos de intercambio con otras regiones cercanas y solo en segundo lugar las más lejanas, a partir de la información recabada. La planificación ecológica en el uso del territorio, es un eje vector para tal diseño, y ello manteniendo los principio de justicia redistributiva, participación y de respeto a las libertades que son pilares desde la voluntad política que, obviamente, deben mantenerse.
Tal diseño deberá – y no es tarea menor reconocerlo – contar como punto de partida con lo ya existente, y con la enorme dificultad que de ello deriva.
Esto, en suma, corresponde a lo que podemos definir como adecuación de vida en el territorio, asumiendo el concepto de territorio como mucho más que la geografía pues incorpora las voluntades y deseos y necesidades de los seres vivos que lo habitan, su diversidad y su manera de relacionarse con este. La percepción que mantienen los pueblos indígenas de integración con todo el entorno, de interrelación con todos los elementos del ambiente, del que son parte, debe y puede presidir la organización de un país que, en caminos más amplios, deberá como la naturaleza toda, romper fronteras.
El socialismo, de esta manera, será obra de la voluntad, no es un resultado obligatorio o predeterminado, pero se justifica más que jamás sobre las bases materiales de la carestía producto del mal uso del territorio, del agotamiento de recursos, el imperialismo nuevo que reoligarquiza la tenencia y el uso de la tierra, que impone sus formas de percibir el mundo como si fueran universales, que naturaliza el consumo como práctica de vida, que sujeta conciencias mediante técnicas de control social masivas, que promueve un statu quo de regiones de alto consumo y nivel de vida con regiones abastecedoras de sus privilegios de consumo, que acentúa la globalización de su hegemonía de quinientos años por todos los caminos posibles, incluyendo la fuerza.

El socialismo debe ser verde
La historia presente es la suma de los hechos de los hombres en su relación con el entorno que habita, en el ambiente que ha creado con lo que naturalmente estaba allí. De la relación sostenible y armoniosa hasta donde sea posible, de la clara conciencia ecológica, saldrá el socialismo radicalmente democrático y sustentable que esperamos. La alternativa al capitalismo salvaje y depredador y la alternativa a un modelo de desarrollo y civilización cuya crisis nos está arrastrando a todos. En la hora, ser socialistas, por ello, obliga también a ser antiimperialistas, para plantear una nueva globalización, desde el sur y desde la diversidad.
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(1) “Karl Marx” por Isaiah Berlin – Edición castellana de Alianza Editorial – Madrid 1973 (Edición original: “Karl Marx: His life and Environment” – Oxford University Press – London 1963).

Monday, August 17, 2009


Articulista invitado: Manuel Valdivia Rodriguez
Nota: No tengo el honor de conocer al articulista, pero su escrito refleja intimamente el pensamiento y el sentimiento que presidió la vida de Constantino Carvallo Rey, maestro, amigo de siempre, que hace apenas un año nos dejó desolados. Nos parece oportuno por ello, en este blog, publicar este breve y estupendo ensayo como homenaje a quien tanto quisimos.


CONSTANTINO CARVALLO: UNA VIDA DE ACCIÓN Y PENSAMIENTO
Por Manuel Valdivia Rodríguez

En el año 2005, Constantino Carvallo [1] publicó un libro fundamental para el pensamiento sobre educación, Diario Educar, cuyas páginas había escrito en el transcurso de varios años, en los tiempos seguramente breves que le dejaban sus actividades docentes, principalmente las que desarrolló como director de una institución educativa ejemplar, Los Reyes Rojos, que él fundó en 1978. Diario Educar no es un libro orgánico, planificado como tal; es, más bien, un conjunto de páginas que dan testimonio de reflexiones, en ocasiones teñidas por la angustia, surgidas del contacto cotidiano con los alumnos y maestros de su colegio. Este libro tiene pocos antecedentes en la literatura pedagógica. Uno de ellos, el más cercano, es Vida de un maestro, escrito por otro gran educador latinoamericano: Jesualdo Sosa (1905-1982). Jesualdo –así firmaba sus obras- escribió su libro a manera de un diario, al margen de sus labores en una humilde pero hermosa escuela unidocente rural, en Canteras del Riachuelo, lejano pueblo uruguayo de trabajadores mineros. Constantino Carvallo1 hizo algo parecido, en el marco de un colegio de gestión particular, ubicado en Barranco, un barrio tradicional de la Lima que se va.
Si bien las circunstancias no son comunes, hay algo que las trasciende y que establece estrechos vínculos entre los textos de ambos educadores: la energía espiritual que anima la vida de dos personas que no podrían haber sido otra cosa que maestros, maestros de escuela, como diría José Antonio Encinas. Es así porque sus libros, tan plenos de ideas, han surgido de la vida real, con lo cual se cumplía algo que deseaba Emilio Barrantes: que la pedagogía emane de la vida misma.
En las notas que recoge en Diario Educar, Carvallo ha tocado muchos temas, las más de las veces en pocos párrafos pero siempre con profundidad. Los asuntos sobre los cuales hace alguna acotación por lo general se desprenden de pequeños sucesos escolares, que en el caso de otros docentes hubieran causado solamente una leve ráfaga de preocupación pero que, en Carvallo, fueron motivo de reflexiones iluminadoras Carvallo –que a lo largo de sus textos se revela como lector infatigable- cita una frase de John Stuart Mill, quien define el quehacer educativo como “el contacto del alma humana viviente con el alma humana viviente”. Esta cita es una clave para un acercamiento al ideario de Carvallo. En lo escrito sobre educación durante el siglo pasado y el actual, pocas veces se ha empleado la palabra ‘alma’; Carvallo no teme usarla. En una ponencia que expuso en la PUCP, Carvallo dice lo siguiente: “No tengo, la verdad, una idea muy clara de qué sea el alma.
Por alguna razón es una palabra que tiene un sonido y quizá un significado más hermoso que mente o que psiquis o que corteza cerebral y me parece más cercana, más propia, más encarnada, que la palabra espíritu”. Y en ese sentido va a usar el término cuando lo incluye es sus escritos.
Para Carvallo, la labor del maestro es un esfuerzo por llegar al alma de los niños y adolescentes, esfuerzo no exento de obstáculos: “…todo lo que tenemos para educar –dice Carvallo- es el cuerpo. ¿Cómo llega un alma a acercarse a otra si su tacto está limitado por su piel, si no mira sino materia y conducta?”. Porque, a fin de cuentas, sólo esa superficie de la persona es lo que se ve en la escuela, que no pretende, ni puede, ir más allá. Esta barrera, difícil de sortear, hace difícil la tarea docente. “Y el oficio desgasta y cansa como ningún otro – dice Carvallo- porque alma y cuerpo se entregan sin tregua al cuidado atento del prójimo, a la generosidad multiplicada, al combate gigantesco con uno mismo para entregar siempre lo mejor”.
Las formas de relación con los alumnos son importantes: “la voz del maestro, su tono, su textura, su ritmo, dice más que las palabras mismas y abre o cierra el complicado sendero hacia el corazón de otro” (p. 18). No se trata de que el maestro se haga uno más en la clase escolar; no se trata tampoco de que desaparezca en un rol de simple facilitador, como se acostumbra a decir en nuestros tiempos. El docente debe cumplir su función, que es educar, sabiendo sin embargo que se halla en la otra orilla: “El mundo del maestro, a menudo, no es el mundo de los muchachos. Son dos esferas que apenas si se tocan cuando los alumnos simulan durante unas horas pertenecer al mismo bando… El esfuerzo educativo nos lleva a meternos en el mundo de los jóvenes, intentar ser más listos que ellos. Y a veces nos lo permiten y allí vamos con nuestras torpezas, hablando un lenguaje que no es el nuestro, involucrándonos en sus cuitas y sus asuntos. Luego, por la noche, la máscara se agrieta y cae dejando al descubierto nuestros ojos abultados” (p. 51). Carvallo llegó por su cuenta a lo que sostenía Émile Chartier ‘Alain’, un clásico de la pedagogía francesa: “La escuela es una cosa natural. El pueblo niño vuelve a encontrarse ahí en su unidad; y es también una ceremonia el aprender; pero es necesario que el maestro sea un extraño y permanezca distante; en cuanto se acerca y quiere hacerse el niño, se produce el escándalo”.
Durante el tiempo de trabajo con niños y adolescentes, los maestros no dejan de establecer hilos sentimentales con sus alumnos. Es frecuente apreciar la congoja que sufren cuando las promociones con que trabajaron dan fin a su permanencia en la escuela. Carvallo sabe que eso es así, inevitablemente, pero levanta una advertencia: “El amor pedagógico es de algún modo abstracto. Se quiere a la infancia, a la juventud, a todos por el solo hecho de ser niños y alumnos nuestros. No es válido elegir solo a unos, y hay que cuidar nuestro subconsciente que anda buscando proyectarse y resucitar en algún otro yo” (p. 97). Este amor es una de las esencias de la profesión docente, de un oficio que “desgasta y cansa como ningún otro”. Sin embargo, Carvallo no idealiza a los maestros. Sabe, por experiencia personal, que, junto con maestros excelentes, hay profesores difíciles de tratar, autoritarios, díscolos, poco afectos al trabajo. Y tampoco idealiza a los alumnos. En las anécdotas que relata menciona a muchachos y muchachas que despiertan su aprecio pero cita también muchos casos que de veras lo impacientaron. Es la suya una visión realista de las cosas, y esa visión por momentos alimenta su perplejidad. Para él, la pedagogía y la teoría educacional son valiosas, pero limitadas.
Brindan orientaciones y derroteros, pero no tienen respuestas para todo. El maestro es un profesional conocedor de su oficio, pero frente a problemas inusitados tiene que reaccionar con respuestas novedosas. “Cada día tiene su afán” –dice la sabiduría popular- y eso es todavía más cierto en el quehacer docente. Por ello resulta tan fácil caer en la fatiga y, a veces, en el desaliento.”No hay método, no hay sistema –llega a decir Carvallo-, el buen maestro no tiene doctrina. Su difícil trabajo es, como el psicoanálisis de Lacan, ‘una aventura singular permanente” (p. 41).
Carvallo trabajó varios lustros dirigiendo el colegio Los Reyes Rojos y participó en un proyecto original vinculado a un club de fútbol limeño: ambas labores le permitieron tener relación con centenares de jóvenes. Tuvo por ellos la fe que debe caracterizar al maestro. Lo dice citando a Émile Cioran: “No podemos educar sin tener fe en el futuro, sin creer que ese niño puede ser mejor y vivir mañana también en un mundo mejor”. No obstante, hubo en su vida muchas ocasiones en que los estudiantes le ocasionaron disgusto y desilusión. Incluso tuvo que aplicar sanciones. Por eso dice: “No cabe duda que la educación debe reprimir, sancionar, prohibir. El niño robó, pegó, molestó, escribió groserías, agredió, contestó de mala manera…”; pero añade una advertencia que no debemos olvidar: “No importa lo que haya hecho; aunque se trate de los actos más graves, uno siempre debe esforzarse, al reprimir a un semejante, en negar la acción y no al niño” (p. 60). “Negar la acción, no al niño” termina por ser una valiosa norma de acción en una realidad que no deja de tener tonalidades grises.
Sin duda, Carvallo conoce bien lo que afirman las tendencias teóricas actuales en educación. Para él. “La inteligencia es el matrimonio entre la atención y la memoria” (p. 66), y hay en esto una huella indudable de lo que afirma la neurociencia en nuestros días. Siendo un educador atento a las voces últimas, Carvallo retoma sin temor ideas del “movimiento por la nueva educación” de las primeras décadas del siglo XX, de aquellos días de Montessori, Decroly, Makarenko, Dewey, Kerschensteiner y de otros educadores entre los que figura, en el mismo nivel, nuestro José Antonio Encinas. El rol del interés que fue tan notablemente destacado por la Escuela Nueva de entonces, es subrayado por Carvallo ahora que andamos ya por el siglo XXI, pero con un matiz renovador y realista: “La pedagogía de la escuela nueva insistía en el interés como motor de la voluntad de aprender. Y estoy de acuerdo, pero no hay que hacer de esto un dogma. Y es que se trata de, precisamente, saber aburrirse, de postergar la satisfacción y ser capaz de caminar por el árido camino del esfuerzo”. Para interpretar rectamente esta idea conviene complementar la cita con otra del mismo libro: “El filósofo francés André Comte-Sponville lo ha dicho: ‘No se trata de reemplazar el esfuerzo por el placer sino de enseñar a los alumnos a obtener placer en el esfuerzo’. De lo contrario, el maestro se verá obligado a divertir, a entretener, a buscar formas lúdicas de hacer tragar la píldora” (pp. 44- 45).
Para Carvallo, que llegó a ser un maestro querido y admirado por sus alumnos, la acción más importante no es la individual sino la ejercida por la escuela como totalidad. “Más que el maestro, quien educa es la escuela, su clima, su atmósfera. Y esta depende en buena medida de las relaciones que mantienen los maestros. Es necesario formar un equipo que comparta los mismos fines y los medios” (p. 81), es decir, que comparta el mismo proyecto educativo. Eso fue Los Reyes Rojos; un camino compartido por los docentes, maestros y padres de familia, dirigido por mano segura por un director que, en lo profundo de su ser, sufría muchas incertidumbres. Sería por eso que su libro tiene una palabra tachada en el título ‘Diario educar’ y un subtítulo que es una confidencia en voz alta: “Tribulaciones de un maestro desarmado”. Y no se sabe bien si esto último hace mención de las pocas fuerzas que llega a tener un maestro frente a su labor en la escuela, o lo poco que puede hacer la escuela en una sociedad insana, que lleva a Carvallo a preguntarse “¿Sirve para algo la educación? ¿Puede enfrentar esas fuerzas grabadas con fuego no sé donde, acaso en el corazón de las personas?”.
Muchos son los temas que han suscitado la reflexión de Carvallo: el papel del cine, el valor de la educación física, los linderos de la educación moral, el terrible poder de la exclusión, el daño que hace la evaluación mal entendida, el compromiso del maestro, la importancia de la transmisión como un rol del docente, la intervención de los padres, la escuela y el hogar, y muchos más. Y todos los ha abordado compartiendo con nosotros sus certezas y sus dudas, con insobornable honradez intelectual. En todas las páginas se respira sinceridad, hasta en aquella donde expresa una terrible premonición, que lamentablemente se hizo cierta muy temprano: “En estos años se me ha terminado el sentimiento de inmortalidad, que me acompañó hasta antes de pasar los cuarenta, he aceptado no solo que voy a morir, que ya estoy a tiempo. (...) Evito pensar en ello, pero veo que ahora actúo sabiendo que no estoy libre de un infarto ni de una operación a corazón abierto". Como leve consuelo frente a su muerte temprana podemos decir de él, en su homenaje, lo mismo que escribió Antonio Machado cuando España perdió al maestro Francisco Giner de los Ríos: “¿Murió?... Solo sabemos / que se nos fue por una senda clara, / diciéndonos: Hacedme / un duelo de labores y esperanzas”.


Lima, diciembre de 2008


[1] En muchos textos de homenaje se habla simplemente de Constantino. No puedo hacer lo mismo, pese a la admiración que siento, porque no llegué a ser su amigo. Solo tuvimos una relación fugaz un día que fui a su colegio, a sostener un diálogo con los profesores de Lenguaje.